Antes de 2018, Fabián Puerta tocaba el cielo con las manos, debido a que había sido campeón en todas las instancias del ciclo olímpico, incluso fue campeón mundial del Keirin en Apeldoorn.
Sin embargo, también conoció el infierno al ser sancionado por la UCI por presunto dopaje, en una muestra que fue tomada fuera de competencia hace cuatro años.
Desde entonces, el deportista antioqueño se gastó sus ahorros para demostrar su inocencia, hizo préstamos, fue sometido al escarnio público, necesitó terapia psicológica y muchas personas que creía sus amigos lo abandonaron.
Ahora, tras cumplir la sanción, el nacido en Caldas, Antioquia, está listo para regresar a las pistas y se ilusiona con volver a estar en lo más alto del ciclismo mundial.
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