El partido entre Cádiz y Barcelona tuvo que detenerse luego de que un aficionado sufriera una indisposición en la tribuna.
Fue en el minuto 81 del encuentro, cuando se pidió a gritos la presencia de un médico. Tras unos instantes de pánico, el portero del Cádiz, Conan Ledesma, corrió hasta el vestuario en busca de un desfibrilador y lo lanzó al sector donde estaban los doctores con el paciente.
Las escenas fueron dramáticas, con aficionados llorando en la grada, mientras los jugadores oraban para que el paciente fuera reanimado.
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